7 de febrero de 2010

Creciendo sin querer.

Por primera vez, ella se dio cuenta de lo que significaba ser una mujer. Su primera menstruación aparecía una fría mañana del día de Reyes. Todo iba a ser diferente desde aquello.
Cuando su madre se enteró, tuvieron una larga charla de como se podría tener un bebe, simplemente por la llegada de unos insoportables dolores y la sensación de llevar un pañal permanente. Le resultaba muy desagradable pensar en el tiempo que tendría que pasar para que la regla se le fuera y no volviera jamás. Sin embargo, se dio cuenta de que tampoco había pasado tanto tiempo desde que su madre la vigilaba desde la ventana del salón, cuando ella bajaba a comprar el pan, agarrando fuertemente las pesetas para que no se cayeran, y pensando una y otra vez el precio de las barras de pan y el Heraldo, para así asegurarse de las vueltas. Su madre se ponía muy contenta cuando venía con el recado bien hecho, se daba cuenta de lo eficiente que era su hija y le premiaba con un besucón en el moflete haciendo ruborizarse a la niña. De eso hacía más de tres años, y para ella eran como siglos.


Debió ser entonces cuando comenzó a tener consciencia de la vida, lo que es, lo que es ella dentro del mundo y lo que va a pasar, cuando esta acabe. Conoció así la muerte, cuando su abuelo paterno murió conectado a su oxígeno, el cual llevaba día y noche, agarrado de la mano de su mujer, en la cama en la que tantos años había soñado.



Por mucho que no queramos, ella va a estar presente siempre.

2 comentarios:

  1. jaja perfectamente contadoo nadie mejor xa dar todos los detalles del momento... ai fue el principio.. jajajajaj qe wai me encata la historia es komo si la ubiera viivido jajaja te falta la mesa xD jajjaj es perfecto

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  2. te lo reescribo pues:
    qe guai es tu vida i el reflejo de la mia! qe tiempos qe recuerdos SIEMPRE y ahora sin oseas pio pio ni mierdas ajjajaj tekiero ing

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